Cuando soy invisible

¡Hola a todos!

Hoy quiero escribir un poco para desahogarme y para tratar de tomarme con sentido del humor lo que me lleva pasando desde hace un año más o menos. Así en plan de guasa podría decirse que tengo superpoderes; se me van presentando como al Clark Kent de Smallville: de uno en uno y poco a poco. Ahora estoy perfeccionando la invisiblidad.

(Esta es Sue Storm de los 4 fantásticos. Yo no me parezco a ella, y el único punto en común que tengo con Jessica alba es que las dos tenemos los mismo órganos internos y externos; pero creo que así es como me ven en algunas ocasiones)

Hace ya unos años que mi familia dejó de verme al entrar en casa. Yo podría estar en el salón de mi casa, con la luz encendida, que después de un rato oía decir: “¿Isabel no está encasa?” Huelga decir que el salón está a la entrada de mi casa y hay que pasar por delante a entrar. Supongo que estas cosas le han pasado a too el mundo y no le doy importancia.

El año pasado comencé a desarrollar mi superpoder de invisibilidad con una compañera. Era verdaderamente curioso, porque aunque yo la viera perfectamente e incluso la saludara, ella parecía no verme ni oirme. Saludaba a todo el mundo menos a mí… No me molestaba, sino que me lo tomaba a pitorreo (cosa bastante habitual en mí, por otra parte). Me quedaba de pie, inmóvil, delante de ella con los brazos muy juntos y pensaba para mí: “Invisible, invisible, soy invisible” En fin, parece que funcionaba porque ni siquiera me hacía un gesto con la cabeza.

Se ve que también me ocurría aunque no me concentrara porque hace unos meses nos llamaron para enseñarnos el funcionamiento de un nuevo aparato y ampliar así nuestras investigaciones. El caso es que a unos tres pasos por delante de mi compañera Triple M y yo iban otros tres compañeros de trabajo . Llegaron al edificio donde se había instalado el aparato, abrieron la puerta, miraron hacia atrás, y no nos sujetaron la puerta ni nada. Pasaron los tres olímpicamente de nosotras y tuvimos que correr un poco para que la puerta no se nos cerrara en la cara. Nos pusimos a reir y yo le dije a mi compañera algo así como que mis superpoderes de invisibilidad empezaban a ser contagiosos.

Pero el colmo ya fue hace unas semanas en el autobús. Normalmente voy a la Universidad caminando, pero ese día me encontraba algo vaga y tomé el bus. Me senté y me puse a mirar por la ventanilla. La gente se iba subiendo y sentando en asientos libres, menos en el que estaba a mi lado. Llegó un punto en que la gente se iba quedando de pie, pero nadie se sentaba a mi lado. Yo miré a mi alrededor y me preguntaba “¿Por qué? Si hoy me he lavado y huelo bien, a limpio…” En fin, lo curioso es que uno de los chico que estaba de pie miraba hacia mi sitio, pero no se sentaba ni nada. Llegué a la conclusión de que se estaba preguntando dónde estaban los asientos que faltaban porque con mis superpoderes aún sin dominar del todo se ve que había hecho desaparecer a mí misma, a mi asiento y al que estaba ami lado. Cuando estábamos llegando a la universidad me quedé algo más tranquila porque una chica se sentó a mi lado.

Esto que parece una bobada me ha vuelto a ocurrir varias veces y cuando voy en autobús. No sé… Tengo que aprender a dominar mis poderes no sea que me quede invisible para siempre…

En fin, que ya os iré contando cómo evoluciona esto. Y si al final acaba la cosa en que me parezco a Jessica Alba pues que sea bienvenido todo 😉

Un saludo y gracias por leer este desvarío mental hasta el final!

Isabel

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