La grulla agradecida

Hola a todos!!

Perdonad el retraso, pero sigo sin ordenador (y lo que me queda!). Me han prestado uno que está algo viejito y la conexión a internet es una patata…. T_T No puedo poner fotos, así que espero resarcirme en breve y poder subir tropecientasmil fotos e imágenes.

Hace unas semanas, viendo un episodio de Shin Chan, hicieron referencia a la vieja leyenda japonesa de La Grulla Agradecida, así que hoy hablaré de ella:

Érase una vez, un joven que vivía solo en una casita cercana al bosque. Cuando volvía a su casa un nevado día de inverno, oyó un extraño ruido proveniente de un campo lejano. Se dirigió hacia allí y descubrió que el extraño ruido se debía a los gritos de dolor de una grulla con una flecha clavada en una de sus alas. El hombre, con mucho cuidado, le quitó la flecha y la grulla, ya libre, voló hacia el cielo y desapareció.

El hombre volvió a su casa. Era un hombre triste y pobre que nunca recibía visitas, pero esa noche llamaron a su puerta. El hombre se extrañó y pensó: “¿Quién será a esta hora y con esta nevada?”. Cuando abrió la puerta su sorpresa fue mayúscula al encontrarse frente a una mujer joven y bonita.

La mujer le dijo que se había perdido y que no podía encontrar su casa con una nevada así, por lo que le pidió que le dejara descansar y pasar la noche en su casa. El hombre aceptó encantado y la mujer se quedó esa noche y todo el día siguiente.

Tan dulce, buena y humilde era la mujer, que el hombre se enamoró de ella y le pidió ser su esposa. Se casaron y vivieron felices. Pero pasó el tiempo, y otro invierno llegó. El joven matrimonio, tan pobres como eran, se encontró sin dinero y sin comida.

La mujer le dijo a su esposo que sabía tejer bastante bien, y que podría hacer un tejido para venderlo en el pueblo y conseguir así algo de dinero. Su esposo, encantado, le construyó él mismo un telar en una habitación detrás de la casa. La mujer le hizo prometer que nunca entraría en ese cuarto mientras estuviera tejiendo, y el hombre aceptó. Después de tres días y tres noches tejiendo sin parar, la mujer salió del cuarto casi muerta. Su tejido era hermoso y pudieron venderlo a buen precio.

El dinero duró bastante tiempo, pero cuando se acabó aún seguía siendo invierno, así que la mujer se encerró de nuevo en el cuarto para tejer. En esta ocasión tardó cuatro días en salir, con peor aspecto que la vez anterior, y le dio a su marido un tejido aún más maravilloso, que lograron vender por el dinero suficiente como para pasar dos duros inviernos.

El hombre se hizo avaro. Deseoso de ser rico y atormentado por sus vecinos, que querían saber cómo era posible tejer sin comprar hilo, le pidió a su mujer que hiciese otro tejido. Ella se negó, diciéndole que no había necesidad, pero el marido insistió tanto, que la mujer terminó aceptando. Le recordó a su marido la promesa y se encerró en el cuarto a trabajar.

La curiosidad del hombre fue tan grande, que ignoró la promesa y fue al cuarto donde su esposa estaba tejiendo. Abrió la puerta y lo que vio le hizo gritar. Manejando el telar estaba no su señora sino un pájaro hermoso, que de las plumas que se iba arrancando de su propio cuerpo hacia un tejido igualmente hermoso. Cuando el pájaro, al oírle gritar, se dio cuenta de que alguien la miraba dejó de trabajar y de repente su forma se convirtió a la de la mujer joven.

Entonces, ella le explicó su historia, que ella era esa grulla a la que él ayudó y que, agradecida, se convirtió a mujer, y que empezó a tejer para ayudarle no ser pobre, esto a pesar del sacrificio que tejer con las plumas de su propio cuerpo le costaba. Pero, ahora que él sabía su secreto, tendrían que dejar de ser juntos. Al oír esto, el prometió que la quería más que todo el dinero del mundo, pero ya no había remedio. Cuando acabó su historia, ella se convirtió a grulla y voló hacia el cielo.

Un saludo!!

Isabel

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